hormigas 5

Vino un técnico a reparar mi teléfono, cuando estaba en el depa me preguntó para qué era el silicón en los contactos, ¿se mete el agua? No, es para evitar que entren las hormigas. Luego reinició la antena y el teléfono volvió a funcionar, me sentí un imbécil por no haberlo hecho, y actualicé mi procedimiento de reparación electrónico: 1. reincia, 2 si no se corrige reinicia más (más equipos, no más veces), 3 si no se corrige reinicia desde Chicoasén, 4. si no se corrige llama al técnico.

Lo electrónico tiene esa propiedad, de reiniciar y funcionar. Lo biológico no se reinicia, siempre parte del estado anterior, siempre usando lo que ya tiene, modificando incrementalmente. Pero hay situaciones confusas. Una mosca que sale del refrigerador parece reiniciar, cuando a Uma Thurman le inyectan testosterona en Pulp Fiction parece reiniciar, así reinicia a los civiles Tomy Lee Jones en Man in Black.

Lo que está sucediendo es que ahora aplicamos metáforas de las computadoras en otros campos, así hablamos casi siempre de la memoria mental como si se pudiera medir en bytes, así nos parece que lo biológico se podría reiniciar. Pero es incorrecto, lo biológico puede despertar, que es diferente a reiniciar (y aquí debemos evitar una metáfora más con el despertar de las computadoras), despertar es pasar de un estado de conciencia a otro.

Los biológicos solo reusamos, así se aprecia incluso en la forma como pensamos, solo lo hacemos usando metáforas de lo que ya entendimos: a lo que se mueve le asignamos vida, a lo que despierta lo vemos reiniciar como computadora, a lo que recordamos lo vemos como bytes, y a las hormigas les damos conciencia, voluntad, perversidad, ilusiones.

Rage against the machine

Nate Silver en “The signal and the noise”, refiriéndose al momento en que la computadora Deep Blue le ganó la partida decisiva a Kasparov,

It was like when HAL 9000 took over the spaceship. Like the moment when, exactly thirteen seconds into “Love Will Tear Us Apart”, the synthesizer overpowers the guitar riff, leaving rock and roll in its dust.

Nate hace referencia a Bill Wyman, http://www.chicagoreader.com/chicago/the-100-greatest-moments-in-rock-history/Content?oid=888578

cyberflaneur

En su artículo “Cyberflaneur” (Cyberflâneur en francés), Morozov menciona el aspecto explorador del browser y lo compara con la rigidez, lo dirigido, de la web 2.0.
En este sentido las nuevas aplicaciones, las 2.0, se parecen a la televisión. No son lo mismo porque te da la oportunidad de participar, pero los puedes usar como se usa la tv: para sentarse a ver lo que otros programan, a la espera de que las cosas lleguen.
Una actitud muy diferente tiene el cyberflaneur que va navegando por la web buscando lo que le interesa, o buscando qué le interesa.

Las redes sociales (Facebook) y los micro blogs (Tweeter) han permitido programar lo que vemos en el “navegador”, o “explorador”. Incluso el nombre del software indicaba su propósito, para navegar, quizás ahora se podría llamar “visor”.

En la crítica de Morozov no debe perderse de vista que la anterior función del navegador sigue vigente, es solo que existe la alternativa de usarlo como un visor de lo que uno programa. La crítica aplica a las redes sociales y a los microblogs que reducen el aspecto explorador con que se inició el inernet, pero como en toda tecnología nueva, cada quien escoge cómo la usa, así que finalmente la decisión es propia.

finales felicez

No digo que no haya finales felices, lo que digo es que no hay finales. Hay solo un final, y no es ni feliz ni triste ni alegre ni nada, es el final.