Roki

Venimos de donde mismo, llegamos a donde mismo, pero cruzamos caminos muy diferentes. Nos separamos hace millones de años, luego hace miles de años nos volvimos a reunir, no biológicamente como antes pero culturalmente, aprovechando nuestras capacidades mamíferas (tu los acorralabas y nosotros los liquidábamos con nuestras recién estrenadas armas).

kirros
roki


Y así nos hicimos amigos, y seleccionamos a los que nos gustaron de los tuyos, y dejamos morir al resto, y así llegaste aquí, un día, solo, abandonado, muriendo. Y algo me motivó a dejarte en mi casa, fue mi decisión, lo recuerdo. Como si yo, como si nosotros, hubiéramos diseñado este destino, de tu perro y yo humano. Tu obediente y yo amo.

No me hablas, ni me explicas tus razones, pero veo que ambos tenemos 5 dedos, cuatro patas, y veo que hay un origen común. Y veo que me entiendes, que te entiendo, que me haces caras para que te entienda, y que eso solo pudo suceder con un pasado común.

Y veo que ves mucho más, ves quién manda, quién obedece, respetas al que manda y no te dejas del que obedece, de los niños y de mis empleados. ¿Cómo lo ves? ¿quién te explicó la jerarquía humana? Los miles de años juntos, ¿verdad? También nuestro pasado mamífero común, seguramente.

¿Qué se siente que te deje fuera de la casa? ¿Qué cuando te dejo entrar?

Imagino nuestra muerte, tu te irás primero, sentirás el dolor, quizás esa sensación de lo sagrado, de lo incomprensible que solo te da la certeza de algo importante. Pero poco o nada más. Y cuando sea mi turno, veré los años que me faltaron, lo que no hice, lo que dejé pendiente, además del dolor y lo sagrado, lo intimidante y sobrenatural de la muerte. Y espero recordarte y poder ponerme en tus patas para apreciar la muerte como tu, con dolor y respeto, pero sin miedo.

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