Sesteo

Fuimos a la playa Sesteo, en donde comimos uno de los zarandeados más sabrosos que he probado. Dijo Ulysses que el secreto está en la leña que se usa para asarlo, que creo ha de ser de mangle, no hay nada más que quemar por ahí, pero quizás influyó que lo acompañamos con cerveza Pacífico en caguama. Teníamos la fórmula perfecta, pescado, mangle y cerveza Pacífico, ¿hay algo más?

Uno de los dueños del lugar, un viejo con ganas de contar su vida, nos amenizó la entrada de ensalada de camarón con pulpo que pedimos. A los treinta minutos que no dejaba de hablar lo interrumpí para cuestionarle cuántos hijos tenía, dijo que 5 (o 6, o 7, eran varios), y entonces le pregunté que por qué solo hablaba de su hijo mayor. No supo responder, creo que aludió al clásico “a todos los quise igual”, pero 30 minutos de monólogo sobre un hijo afirmaban lo contrario. Entonces le pedí que se explayara sobre el primer hijo, me imaginé a mi padre hablando así de mi, y me ilusioné.

Nos han separado broncas, diferencias inquebrantables, distancias insalvables, pero quizás el viejo siga hablando con orgullo de mi. Quizás de hecho se necesiten esas distancias para que hablen con ese orgullo de uno, un orgullo que implica misterio, que fue más allá, que quizás no nos comprenden del todo pero que ven que funciona, y al final lo reconocen.

Y le pedí a Oscar y Ulysses que fueran a platicar con mi papá, que le invitaran una copa de vino (con eso se emborracha) y que luego lo dejaran hablar, que lo dejaran presumir a su hijo mayor. Y que lo grabaran. Con eso me voy, me doy por bien servido, con eso me siento realizado.

Pero no me tomaron en serio y siguieron comiendo zarandeado y tomando pacíficos, riéndose de mi y del viejo, y de su hijo mayor, creyendo que era mi broma, nuestra broma (del viejo y mía), creyendo que nos superaban, que nunca hablarían así de su hijo mayor, que era capricho del jefe. Quizás cuando sean viejos y no puedan parar de hablar nos recordarán, al viejo y a mi, y comprenderán lo que ahora no captan. O quizás ya estaba pedo y me pusieron en mi lugar.

El tiempo lo dirá. ¿Pero quién lo grabará?

 

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