ene 072012
 

Así termina la reseña que Sue Halpern publicó en The New York Review of Books del libro de Walter Isaacson “Steve Jobs”:

The designation of someone as an artist, like the designation of someone as a genius, is elastic, and anyone can claim it for himself or herself and for each other. There is no doubt that the products Steve Jobs brilliantly conceived of and oversaw at Apple were elegant and beautiful, but they were, in the end, products. Artists, typically, aim to put something of enduring beauty into the world; consumer electronics companies aim to sell a lot of gadgets, manufacturing desire for this year’s model in the hope that people will discard last year’s.

The day before Jobs died, Apple launched the fifth iteration of the iPhone, the 4S, and four million were sold in the first few days. Next year will bring the iPhone 5, and a new MacBook, and more iPods and iMacs. What this means is that somewhere in the third world, poor people are picking through heaps of electronic waste in an effort to recover bits of gold and other metals and maybe make a dollar or two. Piled high and toxic, it is leaking poisons and carcinogens like lead, cadmium, and mercury that leach into their skin, the ground, the air, the water. Such may be the longest-lasting legacy of Steve Jobs’s art.

 

dic 312011
 

Después de ver un tiempo a las hormigas las sientes en todas partes, y todo el día tienes la sensación de llevarlas en el cabello, y también las ves en cualquier movimiento raro, su tumultuosa presencia te acompaña.

Dice Dennis Bray que a todo lo que vemos moverse le asignamos propósito. Eso he estado haciendo con las hormigas desde que Manuela se refirió a ellas con “ellas”. Cuando le comenté que al regresar de un viaje de quince días encontré el trapeador lleno de hormigas las justificó diciendo “es que cuando llueve ellas buscan lo seco”.

Deberíamos tener otro tipo de pronombre para nombrarlas, si me sigo refiriendo a ellas como ellas terminaré como Manuela. Les diré elas, que significa que no tienen conciencia ni propósito, son autómatas vivos que se guían con señales químicas.

Pues elas estaban hoy en mi cocina, custodiaban a 3 reynas, quizás 4, y las maté a todas, a las reynas me refiero. Tienen alas pero no vuelan, quizás no lo necesiten. Y al parecer tienen muchas reynas, por eso su éxito y por eso han desplazado a otras colonias de hormigas. Las argenitas malditas.

No es suficiente con ese pronombre, necesito también otros verbos, custodiar es una actividad de un ser consciente y sobre todo con propósito. ¿Y qué hacían ellas si no custodiar? Solo le olían el culo a la alada, les ha de encantar ese aroma, las vuelve locas.

De eso se trata toda la interpretación animal, convertir un verbo en un instinto, mientras más bajo más probabilidades de que sea verdad. Y quizás también de eso se trata la interpretación masculina que las mujeres deberían hacer. No hizo la guerra porque quería imponer la paz o un nuevo orden social, quería cogerse a las extranjeras, o quería regresar como héroe para cogerse a las más fresas, en fin, a alguien se quería coger y por eso lo hizo, y si no era joto y no lo hizo.

Si, creo que esto es, así es como se siente, ser un cínico.