lo que perdimos

atahualpeño on ago 27th 2009

Se perdió un anillo de compromiso, cientos de sesiones de revisión de proyectos, varios viajes al lugar de la obra, amistades con personal del sitio, medio año de trabajo de muchas personas, mejoras a un proyecto anterior para ejecutar una mejor obra, mejoras a la obra anterior, varias entradas a la Sierra Madre desde los valles de Cuahutémoc, varias despedidas de la sierra, algunas nevadas, varias noches frías, unas fogatas, fuertes vientos, temblores por frío, sonoras ches regaladas, comer nieve con temperaturas bajo cero, dulces capuchinos originales, mucho material para concurso de fotografía, la búsqueda del Chepe, colocar tornillos pequeños con los dedos casi congelados, cientos de horas extra, algunas frases en Tarahumara, los tacos de político, la carne seca, Whiskys con Don Luis, cerveza al tiempo, noches completas de zumbar de aire, tequila en vaso desechable, noches con calefacción…

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mejor que la realidad

atahualpeño on ago 3rd 2009

El primero que lo dijo fue V, y cuando lo hizo me pareció una idea creativa, me hizo reír. Pero no la tomé muy en serio, V es inteligente pero siempre me ha dado la impresión de vivir fuera de la realidad. Pero ahora, pensándolo bien, reconozco que es un experto en el tema, se dedica por entero al entretenimiento y nadie mejor que él para afirmar que “el High Definition es mejor que la realidad”.

Parece una afirmación trivial, un chiste, y lo es, pero la afirmación de V tiene un sentido más profundo, esto es, el HD en realidad se ve mejor que la realidad. Esto lo comprendí cuando vi un ojo de 42″ y a 2 m de distancia, vi detalles que desconocía, creo que sólo con un microscopio se puede obtener una visión semejante, pero no del tamaño que yo la vi.

Ese ojo y otros detalles impresionantes, nuevos, los vi en una película que ya había visto, bueno, en una película de la que había visto la pobre versión en televisión convencional, o sea había visto solo el argumento, nada de imágenes. Ni el cine se compara con el HD, no es lo mismo que estar a 2 m de la pantalla y ver detalles nuevos, personas que puedes tocar, detalles que solo ves en el espejo o en las personas que comparten tu vida. El cine tiene distancia, no se aprecia ese detalle. No entiendo por qué, quizás un proyector fino en una pantalla de 42″ y presenciándolo a una distancia de 2 m podría tener el miso efecto que el HD, pero el cine no.

Si aceptamos esta realidad, si el HD es mejor que la realidad, y si existen miles de largometrajes en película de 35 mm que se pueden pasar a HD, más las que se harán en este formato, surge la pregunta lógica, ¿por qué habremos de vivir en la realidad y no en el HD? ¿Por qué vivir en lugar de pasar la vida frente al HD?

Este es el fondo de la afirmación de V, esta es su preocupación, su más evidente destino, su temor más profundo, dejar por completo la realidad para abandonarse a algo superior, al entretenimiento que la superó.

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el infierno de Moreira

atahualpeño on ago 1st 2009

Llegó al hotel de Parral a las 6:00 pm del jueves, después de haber manejado más de 700 km. Había empezado su día a las cuatro de la madrugada y solo quería un baño y descansar. Esperó en la recepción del Moreira a que atendieran a dos jóvenes alegres que cuestionaban a las empleadas sobre la feria, en varios momentos despreció o intentó ignorar las invitaciones indirectas que le hacían para unirse a la conversación. Parecía que iban de trabajo, en sus treintas o cerca de ellos, le dieron la impresión del tipo de técnicos que se autoemplean, trabajadores recios que buscan y aprovechan oportunidades y difícilmente se conforman con un empleo sedentario.

Aunque la impresión de los jóvenes le merecía respeto, no tenía intención de participar en una charla sobre la feria del pueblo, ni compartir la felicidad de esa fiesta. La despreciaba por considerarla pueblerina (la feria y los artistas que ahí se presentaban) y además realmente necesitaba una habitación.

Cuando por fin lo atendieron sintió un alivio al confirmar que su secretaria le había reservado la suite, la habitación 11. Esa es en su opinión la mejor opción de hospedaje en Parral, una buena habitación por menos de 500 pesos. El hotel no tenía buena cocina y no recibe tarjetas de crédito, pero por ese costo era la mejor opción disponible. El Adriana cobra más de 500 por una habitación descuidada y de alfombra manchada con la historia de todos los que por ahí han pasado. Ver los recuerdos de otros le impedía dormir con comodidad, le gustaba estar en un lugar, pero solo con su historia.

Pasó a su habitación, se descalzó y por fin se sintió descansando, bajó por agua y tomó del líquido y vitaminas, se sentó luego en el sillón y encendió la computadora. Revisaba los correos y a la vez hablaba con Oscar usando el radio cuando escuchó lo que parecía una explosión.

Fue acompañada de una corriente de aire que sacó la cortina por la ventana, también por gritos que no entendió, pero que transmitían terror, uno que era imposible no reconocer o ignorar. Se mantuvo tranquilo reflexionando sobre las muchas veces que había sospechado una catástrofe sin que lo fuera, y a la vez pensaba en la respuesta para Oscar, y decidió responder antes de hacer otra cosa, le dijo algo como “tienes que revisar que la presión en la válvula sostenedora se mantenga en uno punto cinco kilos, solo así se garantiza el adecuado lavado de los filtros”. Luego Oscar le respondió con otra pregunta pero antes de seguir la conversación decidió asomarse al pasillo. Había dejado pasar un tiempo con un silencio preocupante que lo mantuvo en suspenso, pero luego volvieron los gritos, no de alarma pero de advertencia, junto con ruidos de abrir y cerrar de puertas.

Salió y preguntó a un joven de la habitación de frente “¿qué pasó?!”, agregó un sentido de urgencia cuando vio la rapidez con que salía cargando maletas, “¡se está quemando todo abajo, salga rápido!”. Entonces dejó la tranquilidad, regresó a la habitación y tomó lo que consideró importante, la computadora y su mochila pero no el cargador, los celulares, la cámara fotográfica, cartera, las llaves del auto rentado. Y salió.

Al bajar las escaleras que lo conducían del primer piso donde estaba su habitación a la recepción notó que había humo, ya en la salida del hotel se le dificultaba la respiración y le ardieron los ojos, pero pasó por ahí rápidamente sin mayor problema. Cuando estuvo fuera viendo el actuar de policías y bomberos recordó que en ocasiones donde había sido espectador de otros accidentes había sido más reflexivo, había considerado ayudar a otros, resolver el problema, involucrarse. Ahora que era parte de las víctimas no cruzaron esas ideas por su mente, solo cuando estuvo fuera las pudo pensar. Se avergonzó de su alarma irracional, quiso regresar. Entonces se dio cuenta que había olvidado el radio. Se arrepintió también de haber dejado su ropa. Pasó como media hora pensando sobre la conveniencia o no de llevar todo con uno cuando sale de un edificio cuyo fuego apenas inicia, pensaba que toma tiempo en propagarse y que si se presenció la explosión inicial debería tener oportunidad para tomar todo, incluso doblar alguna camisa, y salir. Se podía hacer eso si ignoraba la angustia y el terror de los vecinos. En el próximo incendio se comportaría así.

Los jóvenes alegres de la recepción le preguntaron si había estado dentro cuando la explosión. Esta vez le agradó la compañía y la plática, pero no duró mucho, ya no recuerda por qué. Quizás porque estuvo tomando fotos.

Temía que no fuera posible regresar al hotel, así que estaba buscando otro para pasar la noche. Afortunadamente tenía el vehículo rentado en el estacionamiento del Moreira y podía guardar la computadora y la cámara ahí para luego ir al Adriana a buscar hospedaje. Cuando llegué al estacionamiento pensé que quizás era mejor sacar el carro para irme en él al Adriana, temía que lo cerraran más tarde y entonces no sería posible sacarlo. Así lo hice y afortunadamente encontré habitación sin problema. Luego regresé caminando al Moreira para sacar mi ropa y el radio. Cuando entré todo estaba mojado y aún con mucho humo, no había luz y no pude encontrar mis cosas, salí de la habitación preguntando a los primeros que vi por una lámpara de mano y para mi sorpresa noté que eran mis amigos trabajadores que subían por sus cosas. Se detuvieron y me sugirieron que usara el celular, pero antes de que terminaran se me ocurrió esa misma idea y me arrepentí de haber solicitado ayuda, creo que notaron mi confusión porque insistieron, “¿quiere que le ayudemos?” Entonces recordé que no quise intervenir en su alegre conversación cuando estuvimos en la recepción, que me había arrepentido por no ayudar ni preocuparme por otros cuando salí del hotel, que yo sabía usar la luz del celular, que ni siquiera era mi plan ir a Parral, que manejé a exceso de velocidad para poder llegar temprano a descansar (temprano, antes de la explosión), que mientras me preocupaba porque me había levantado a las 4 am mis nuevos amigos intentaban conseguir indicaciones de la feria, que la 11 era la mejor habitación de Parral, que tenía un auto para alojar mis pertenencias en caso de desastre.

Regresé a la habitación y con la luz del teléfono guardé todo en la maleta. Al bajar las escaleras, en el lobby, vi al señor Moreira, estaba revisando que los que salieran con objetos fueran sus huéspedes, era la primera vez que lo veía y le dije “habitación 11, Arturo”, “está bien”, y salí.

Luego volvió al Adriana, comentó con cierta alegría, con despreocupación, sobre el incendio, se lo platicó al guardia de seguridad del estacionamiento, a la recepcionista, al mesero que le llevó el club sandwich. Se durmió tarde sin preocuparse de las horas que había dejado de dormir ni de la alfombra con historia.

Moreira

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sospechosismo

atahualpeño on jul 5th 2009

“Durante los hospitalarios domingos en el jardín de su casa, Daniel Cossío Villegas prevenía contra lo que él llamaba el sospechosismo, es decir, la tendencia a desconfiar, dudar, recelar de todo”. Carlos Fuentes

He leído sobre escepticismo y creo que he conseguido formar criterios que me previenen para no creer cualquier cosa que se dice. Existen muchas organizaciones que tratan el escepticismo y fomentan una forma crítica para analizar verdades proclamadas, por ejemplo en SCI y Council for secular humanism. Pero no he leído sobre la duda sistemática de la autoridad, el llamado “sospechosismo” mexicano. Y al parecer ese tipo de sospechas es una moda por la que navegan los jóvenes mexicanos.

Por ejemplo mi amigo R. Cree en los mensajes de Harold “Hal” Turner, a quien en wikipedia lo relacionan con grupos de supremacía aria y antisemitas. Tiene su blog en turnerradionetwork. A R. le gusta el video donde anuncia el envío de Ameros a China: Ameros
Existe también la doctrina del shock, ver el video doctrina del shock. Un creyente de esta doctrina posteo en mamaestaballorando:

Vamos gente, mientras Uds. siguen histéricos con sus tapabocas y pendiente de los 7 muertos que se registran al día por una enfermedad que tiene cura el senado está dándose vuelo aprobando reformas que nos quitan garantías, libertades, que nos hacen parecernos más a la vida precaria que llevan los gringos…

El único virus que mata a cientos de miles al día y se encuentra en todo el mundo es la IGNORANCIA.

Este tipo de creencias nos proponen la postura oficial simplificada y una alternativa antagónica tanto o aún más simple que es espectacular y actual.

Mi crítica para éstas es sobre su simplicidad: La sociedad es el fenómeno más complejo que existe, se compone de la interacción de millones de los seres más complejos que han evolucionado. Hasta la fecha todos los que han intentado explicarla y predecir su comportamiento han fracasado notablemente. Ahora sabemos que no se puede explicar con un simple modelo arcaico que habla de buenos y malos, poderosos y débiles

Gracias a la simplicidad de los argumentos sospechosistas es muy fácil obtener entendimiento y la satisfacción de saber con ellos, solo lees dos párrafos y ves el video en youtube y ya entendiste, en solo 5 minutos. Y también entrega otras satisfacciones: vamos gente, mientras ustedes (yo no, yo soy diferente) siguen histéricos con sus tapabocas (se ven tan idiotas, pobrecillos) y pendientes de los 7 muertos que se registran al día (¿cómo se dejan llevar por tan pequeños números?, ¿no tienen idea de los que mueren por sida, por la violencia que el gobierno permite y promueve?) por una enfermedad que tiene cura (ah, ¿no lo sabían verdad? Claro, es que yo soy original y diferente, yo se, lo vi en youtube) el senado está dándose vuelo aprobando reformas que nos quitan garantías (¿no sabían que nosotros debemos estar al pendiente del senado si no se aloca y hace lo que quiere?), libertades, que nos hacen parecernos más a la vida precaria (pobrecillos millonarios primermundistas) que llevan los gringos… (¿o acaso amas a los gringos?). Es la satisfacción del individualismo: ser original, diferenciarse del grupo grande.

La creencia asume que alguien tiene el poder, y que perpetró un gran engaño del que todos menos yo y mi grupo son víctimas. Ese poder implica el control de aspectos sociales de amplio rango, y no creer que alguien puede tener ese poder es ingenuo. Debido a que el que propone esto no aprecia la diferencia entre poder y control, no es capaz de reconocer la ingerencia de la complejidad en su argumento. Y la diferencia es que quien tiene poder puede afectar la vida de muchos, puede influenciar u obligar para que actúen según sus deseos, pero no puede predecir cuál será el resultado de esas acciones.

Otros criterios para reconocer postulados falsos se pueden leer en el documento de Robert Todd “Becoming a critical thinker”, en el libro de Carl Sagan “El mundo y sus demonios”, o en las página de grupos de escépticos y humanistas. Este tipo de criterios se enfocan más en el uso de la ciencia y no tanto en la complejidad y simplicidad del tema como lo hago yo.

Resumiendo, lo que podemos criticar a un argumento es:

  1. Asumir que alguien tiene el control
  2. Resumir un fenómeno complejo en forma excesivamente sencilla (simplificar)
  3. El proponente obtiene satisfacciones con el argumento, le conviene que lo creamos, no es imparcial.
  4. El argumento es llamativo, es espectacular (afecta a muchos y de forma importante) y es actual.

Los argumentos que pasan esta crítica son lo contrario de llamativos y sencillos, y por eso son poco populares. Si sirve a alguien de consuelo, son más originales.

Quizás lo que conviene aquí es un ejemplo: La influenza.

El sospechosismo recomienda dudar de la autoridad, el argumento es que tal virus no existe o no es un problema real y que se anuncia así solo para dar un shock o simplemente crear distracción. ¿Está siendo escéptico respecto al gobierno? Más bien creo que no fue escéptico al ver el video del shock.

Una visión de la complejidad del tema se puede obtener al leer más de un párrafo de autores imparciales y con antecedentes de tener criterio. Tengo una selección de estos pero el lector crítico tendrá que usar sus propio juicio al evaluarlos:

Jesús Silva-Herzog Márquez habla de la sociedad del riesgo en su artículo “Sobre el riesgo”, sobre la teoría de Ulrich Beck según la cual la era moderna será una de altos riesgos para la sociedad. En “La voz de la autoridad” trata sobre la autoridad de la secretaría de salud en estas emergencias. En “Tras los ojos de un ignorante” se reconoce inexperto en el tema médico pero critica el manejo de números por parte de la autoridad y cuestiona lo extremo de las medidas que se tomaron. En este último parece cambiar en cierta forma la opinión que expresó en “sobre el riesgo”. Como respuesta a este último artículo un médico lector suyo le recomienda el artículo de Julio Frenck en el New York Times elogiando el desempeño de la SSA. Julio Frenck es exsecretario de la Secretaría de Salud, su opinión podría no ser muy imparcial, pero es informada.

En “Cifras epidémicas” Sergio Sarmiento nos hace saber que México solo siguió el procedimiento de la OMS para enfrentar nuevas pandemias. Este procedimiento se creó después de la muerte de alrededor de un millón de personas en Hong Kong a finales de los sesenta. En “Medicamentos” trata el tema de las medicinas de patente y del uso de los antivirales contra la influenza.

En “virus y estigma” José Luis Lezama critica la actuación de Margaret Chat, directora de la OMS, al declarar tan rápidamente el nivel 5 de pandemia. En “de qué se mueren” Diego Petersen Farah habla sobre las deficiencias del sistema de salud mexicano y aventura que fue la causa de la mortalidad de la influenza en México.

Parte del problema parece ser que la comunidad médica espera una pandemia de influenza y hay muchos médicos que se dedican a prevenirla, pero el resto del mundo vive sin preocuparse por ella (ver wikipedia y WHO). Creo que por esta razón se queja Silva Herzog en “tras los ojos de un ignorante” de la forma de comunicar de la SSA: ellos hablaban asumiendo que todo el mundo esperaba la pandemia, tomaron el micrófono para decirnos “el día ha llegado, es hora de aplicar los protocolos para los que nos preparamos”, pero nadie sabíamos de qué hablaban.

La siguiente cita es de wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Influenza):

Vaccination against influenza with an influenza vaccine is often recommended for high-risk groups, such as children and the elderly, or in people who have asthma, diabetes, or heart disease. Influenza vaccines can be produced in several ways; the most common method is to grow the virus in fertilized hen eggs. After purification, the virus is inactivated (for example, by treatment with detergent) to produce an inactivated-virus vaccine. Alternatively, the virus can be grown in eggs until it loses virulence and the avirulent virus given as a live vaccine.[23] The effectiveness of these influenza vaccines are variable. Due to the high mutation rate of the virus, a particular influenza vaccine usually confers protection for no more than a few years. Every year, the World Health Organization predicts which strains of the virus are most likely to be circulating in the next year, allowing pharmaceutical companies to develop vaccines that will provide the best immunity against these strains.[102] Vaccines have also been developed to protect poultry from avian influenza. These vaccines can be effective against multiple strains and are used either as part of a preventative strategy, or combined with culling in attempts to eradicate outbreaks.

Aquí se pueden apreciar algunos aspectos de la complejidad del problema: sobre el período de tiempo que es efectiva la vacuna, sobre el tiempo que toma desarrollarla, sobre los recursos limitados que existen para hacerlo, etc.

Creo que después de estudiar esta información se puede tener una mejor perspectiva del problema, y en especial se puede apreciar que no es algo tan sencillo como lo que se puede explicar en un par de párrafos y un video. Con lo que debemos ser escépticos es con ese tipo de información, el que se ofrece intentando ser llamativa y en cápsulas de fácil ingestión.

Mi conclusión es que el problema con el sospechosismo no es lo que describe Carlos Fuentes en la cita de arriba, no se trata de “la tendencia a desconfiar, dudar, recelar de todo”, más bien es la tendencia a creer en conspiraciones, a no desconfiar de ellas. El escepticismo sano (el que nos previene de creer ciegamente teorías simples con alto riesgo de falsedad) consiste en la duda, en desconfiar de cierto tipo de información usando criterio. El mexicano que sospecha (que es víctima de “sospechosismo”) no es que dude de la versión del gobierno, es que no cree en ella; rechaza lo oficial y abraza, cree por acto de fe, en una conspiración. La duda no satisface nuestra necesidad de absolutos, de certeza, en cambio la creencia por fe sí lo hace. El escéptico no satisface su necesidad de certezas, el sospechoso sí, es ese su propósito.

El escéptico es capaz de decir “no se”, el sospochosista no, él sí sabe, cree en la conspiración, está seguro de ella. Ante la pregunta de si fue exagerada la actuación de las autoridades al declarar rápidamente nivel 5 el escéptico dudará, tendrá que considerar todo o que ha leído y lo que posiblemente desconoce, su respuesta más probable será “no se”. El sospochosista no tiene duda al respecto, el poderoso ordenó esa situación para seguir tomando ventaja del resto.

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