Archive for diciembre, 2008

diosito

atahualpeño on dic 29th 2008

Cuando operamos con niveles bajos de conciencia recurrimos a un lenguaje primitivo, infantil, básico. En ese lenguaje tenemos toda nuestra colección de majaderías, las que incluso ya no usamos en nuestra vida diaria. ¿Por qué? ¿Por qué las groserías son lo que sacamos en momentos cargados de emoción?

Las ideas del párrafo anterior me vinieron del recuerdo de la transcripción de la grabación de diálogos de los pilotos de la nave donde viajaba Mouriño:

18:46:13 Hrs.
Piloto (Martín Oliva): ¡órale! La turbulencia de este (el Boeing 767 que lo precedía).
Copiloto (Álvaro Sánchez): Ay, güey!
Ambiente: Sonido similar a la alarma de desconexión del piloto automático.
Piloto: ¡Ay, cabrón!
Ambiente: ¿Qué pasó, Moti?
Piloto: ¡Ay, cabrón!
Copiloto: ¡Ay, ay!
Piloto: Álvaro. ¿Qué hacemos, Álvaro?
Ambiente: Voces ilegibles.
Copiloto: ¡Dámelo, déjamelo, déjamelo, déjamelo!
Piloto: Tuyo, Álvaro (aparentemente, el piloto transfiere el control del avión al copiloto).
Piloto: ¡Hijo de tu puta madre!
Piloto: ¡Noooo, Álvaro!
Ambiente: Sonido similar a la alarma de alertador de altitud.
Ambiente: ¡Terrain, terrain! (sonido del Sistema de Alerta de Proximidad con el Terreno o GPWS).
Copiloto (aparentemente): ¡Diosito!
Micrófono ambiental en cabina de pasajeros: Gritos varios… y después silencio.
18:46:30 Hrs.

Son de terror, la groserías dan miedo no por lo que dice el diccionario que significan, sino por la cualidad emocional que anuncian, por el terror que indican. Las palabras altisonantes indicaron la intención de combatir la situación, pero “diosito” indica una especie de resignación, encomienda el final. Primero el piloto encomienda al copiloto, luego éste a diosito.

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