Las hormigas se están portando bien, no se han metido a la cocina y sacaron un trozo de papita de detrás del sillón de la sala, lo sacaron para que no se echara a perder y provocara malos olores. ¿Qué les cuesta ser así todos los días?

¿No será posible modificar un poco sus genes para convertirlas en una especie de nanorobots de la limpieza? Tendrían que salirse de la cocina, o entrar solo en ciertas horas, tendrían que tomar solo los trozos pequeños que a mi se me dificulta limpiar y estarse lejos del fregadero.

Yo intenté ser su amigo, durante un tiempo me abstuve de usar el insecticida, solo limitaba su acceso a los lugares donde eran más molestas, la cocina, pero ellas seguían llegando. Tapé orificios con yeso y lo rompían, luego lo tapé con silicón y eso funcionó bien, pero en cuanto tapaba una entrada encontraban otra, así estuvimos luchando por meses, hasta que un día las encontré en mis frijoles recién cocidos y me decidí por el veneno.

Eso las mantuvo a raya un tiempo, luego el frío se encargó de ellas, alejándolas al menos temporalmente de mi departamento. Las espero para el verano para un nuevo encuentro, y no decido aún si seguiré usando veneno. Quizás lo haga solo con las que vayan a la cocina para obligarlas a limpiar los migas olvidadas en el resto de las habitaciones.

No se por qué sigue habiendo personas que añoran una idealizada vida prístina donde la naturaleza nos abastecía de todas nuestras necesidades y vivíamos en armonía con el medio ambiente, respetábamos los ecosistemas, vivíamos en un comunismo primitivo (todos eramos iguales) y además en un desarrollo sustentable (satisfacíamos nuestras necesidades sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones de satisfacer las suyas). Luego llegó la propiedad privada, la ciencia, la tecnología, y todo vino al traste.

La prueba más evidente de la falsedad de esta idealización es que los ahora animales salvajes envidian nuestra forma de vida, ahí están las hormigas metiéndose en la cocina, si la vida en la naturaleza es tan maravillosa, ¿qué hacen aquí? Ahí están las aves alimentándose en nuestros campos, los osos en nuestro campamentos, y en general todo animal salvaje con dos dedos de frente y la suficiente cercanía busca nuestros desechos para alimentarse y cobijarse. Esto prueba lo que siempre ha sido evidente pero los idealistas del pasado no quieren ver: la naturaleza apesta.

Y esta actitud mía parece pesimista, parece cínica, pero es lo contrario: si la naturaleza apesta y nuestra vida anterior era miserable, todo ha sido progreso, ahora estamos mejor que nunca. Esta actitud es el optimismo histórico, u optimismo con desilusión (porque viene de la desilusión con el pasado, con la naturaleza), o como lo llama Matt Ridley, optimismo racional.

 

Así termina la reseña que Sue Halpern publicó en The New York Review of Books del libro de Walter Isaacson “Steve Jobs”:

The designation of someone as an artist, like the designation of someone as a genius, is elastic, and anyone can claim it for himself or herself and for each other. There is no doubt that the products Steve Jobs brilliantly conceived of and oversaw at Apple were elegant and beautiful, but they were, in the end, products. Artists, typically, aim to put something of enduring beauty into the world; consumer electronics companies aim to sell a lot of gadgets, manufacturing desire for this year’s model in the hope that people will discard last year’s.

The day before Jobs died, Apple launched the fifth iteration of the iPhone, the 4S, and four million were sold in the first few days. Next year will bring the iPhone 5, and a new MacBook, and more iPods and iMacs. What this means is that somewhere in the third world, poor people are picking through heaps of electronic waste in an effort to recover bits of gold and other metals and maybe make a dollar or two. Piled high and toxic, it is leaking poisons and carcinogens like lead, cadmium, and mercury that leach into their skin, the ground, the air, the water. Such may be the longest-lasting legacy of Steve Jobs’s art.

 

 

Después de ver un tiempo a las hormigas las sientes en todas partes, y todo el día tienes la sensación de llevarlas en el cabello, y también las ves en cualquier movimiento raro, su tumultuosa presencia te acompaña.

Dice Dennis Bray que a todo lo que vemos moverse le asignamos propósito. Eso he estado haciendo con las hormigas desde que Manuela se refirió a ellas con “ellas”. Cuando le comenté que al regresar de un viaje de quince días encontré el trapeador lleno de hormigas las justificó diciendo “es que cuando llueve ellas buscan lo seco”.

Deberíamos tener otro tipo de pronombre para nombrarlas, si me sigo refiriendo a ellas como ellas terminaré como Manuela. Les diré elas, que significa que no tienen conciencia ni propósito, son autómatas vivos que se guían con señales químicas.

Pues elas estaban hoy en mi cocina, custodiaban a 3 reynas, quizás 4, y las maté a todas, a las reynas me refiero. Tienen alas pero no vuelan, quizás no lo necesiten. Y al parecer tienen muchas reynas, por eso su éxito y por eso han desplazado a otras colonias de hormigas. Las argenitas malditas.

No es suficiente con ese pronombre, necesito también otros verbos, custodiar es una actividad de un ser consciente y sobre todo con propósito. ¿Y qué hacían ellas si no custodiar? Solo le olían el culo a la alada, les ha de encantar ese aroma, las vuelve locas.

De eso se trata toda la interpretación animal, convertir un verbo en un instinto, mientras más bajo más probabilidades de que sea verdad. Y quizás también de eso se trata la interpretación masculina que las mujeres deberían hacer. No hizo la guerra porque quería imponer la paz o un nuevo orden social, quería cogerse a las extranjeras, o quería regresar como héroe para cogerse a las más fresas, en fin, a alguien se quería coger y por eso lo hizo, y si no era joto y no lo hizo.

Si, creo que esto es, así es como se siente, ser un cínico.

 

Hoy le leí a William Easterly:
Alguien que significaba mucho para mí me dijo una vez: “Toma tu trabajo muy en serio, pero no te tomes a ti mismo en serio”.

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